sábado, 15 de agosto de 2015

Sin ningún merito


Efesios 2:8-10 (Nueva Traducción Viviente)
8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 
9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 
10 Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

En la mañana veía el muro de facebook de una amiga y encontré que había puesto Efesios 2:8 en la Nueva Traducción Viviente, hubo una frase que saltó a mis ojos: "Ustedes no tienen ningún mérito en eso" 

Estamos acostumbrados a la meritocracia, a conseguir las cosas por nuestros propios méritos; pero cuando hablamos de la salvación las cosas no son así, no depende de nuestros méritos sino de los méritos de otro.

Este pasaje en la Nueva Traducción Viviente empieza: "Dios los salvó por su gracia cuando creyeron."

La salvación es un regalo de Dios que viene por Su gracia, que es Su amor sin límites y Su favor inmerecido hacia nosotros. No depende nosotros sino de Dios mismo.

Por gracia fuimos salvados cuando creímos, pero ¿cuando creímos qué?


Romanos 8:16-17 (Nueva Traducción Viviente)
16 Sin embargo, no todos aceptan la Buena Noticia, porque el profeta Isaías dijo: «Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?». 
17 Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.

Hay un mensaje que debemos creer para ser salvos, y este es la Buena Noticia acerca de Cristo.

En 2 Corintios 5 podemos ver de que se trata este mensaje:

2 Corintios 5:17-21 (Nueva Traducción Viviente)
17 Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado! 
18 Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a él mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. 
19 Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. 
20 Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!». 
21 Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.

Somos nuevas personas en Cristo, no por lo que hacemos sino como un regalo de Dios. El nuevo nacimiento no proviene de nuestros propios meritos sino de Dios.

En Juan 1:12-13 dice: "Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios."

Hemos nacido de nuevo y sido hechos nuevas personas no debido a nuestra iniciativa, ni nuestros esfuerzos, ni nuestros méritos, sino que ha sido totalmente una obra de Dios.

Las religiones del mundo y la ley misma son un sistema de obras para poder alcanzar la salvación por medio del mérito propio, pero aquí vemos que esto no se logra por lo que haga el hombre sino por obra de Dios.

Como vimos en Efesios 2:9: "La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo." 

¿Como es que Dios nos dio esta salvación?

En 2 Corintios 5:18 dice: "Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a él mismo por medio de Cristo."

El regalo de la salvación vino por los méritos de un hombre, Cristo. Como dice en Romanos 5:18-19: "Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una relación correcta con Dios y vida nueva para todos. Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores. Pero, por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos."

Eramos pecadores debido a la desobediencia de Adán, lo que impedía que fuésemos salvos, pero fue por la obediencia de uno, Jesús, ahora somos justos.

En 2 Corintios 5:19 dice: "Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente."

A fin de poder salvarnos, Dios no toma en cuenta nuestros pecados, pero ¿por qué?

En 2 Corintios 5:21 vemos la respuesta: "Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo."

La Versión Palabra de Dios Para Todos lo pone así: "Aunque Cristo no tenía ningún pecado, Dios lo hizo cargar con los nuestros para que por medio de él fuéramos declarados inocentes ante Dios." 

Y la Versión Reina Valera 1960 de esta manera: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Fueron los méritos de Cristo, no los nuestros los que nos pusieron en relación correcta con Dios y fuésemos declarados inocentes y justos.

Fue su obra terminada la que tiene el mérito; y al solamente creer en Él, sin nada que hagamos es que podemos recibir la vida eterna.


No son nuestros méritos, son los méritos de Cristo. 
  

viernes, 14 de agosto de 2015

Justicia Gratis Para Todos


Romanos 4:6-8
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.


Una de las verdades más impactantes del Evangelio es que Dios nos atribuye justicia sin obras. No depende del cumplimento de las normas y reglas de la Ley, ni de nuestras propias obras piadosas, ni de nada que hagamos sino que es algo producido totalmente por Dios.

A mi me enseñaron de pequeño que debía ser una buena persona, vivir una vida sin meterme con nadie, haciendo buenas acciones, porque así me ganaba mi entrada al cielo.

Estamos tan acostumbrados a merecernos las cosas que no entendemos como es que Dios nos atribuye su justicia de manera gratuita sin que hagamos nada.

Efesios 2:8-10
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. 

Es por gracia que somos salvos, por un favor inmerecido por parte de Dios que somos salvos. La salvación es un regalo gratuito de Dios que lo recibimos por medio de la fe en Jesucristo.

No es por obras, nos es por lo que hagas, es por lo que otra persona hizo por ti, es por Jesucristo.

2 Corintios 5:17-21
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Nuestra unión con Cristo, debido al hecho de estar en Él, es lo que nos hizo nuevas criaturas, y esto no vino de nosotros sino que vino de Dios.

La obra terminada de Cristo es lo que permitió nuestra reconciliación con Dios.

Dios no le toma en cuenta a los hombres sus pecados, porque Cristo los tomó por nosotros. En esa cruz el tomó nuestro lugar, se hizo pecado para que nosotros podamos ser justos.

Hoy esta disponible la justicia para todos de manera gratuita, solo debemos recibirla por medio de la fe.


jueves, 13 de agosto de 2015

Soy Tan Justo Como Dios Es Justo


Romanos 3:19-26 (Biblia Expandida de Fe)
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido para los que están bajo la Ley,a fin de que toda boca se calle y nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea condenado bajo el juicio de Dios.
20 Porque ante los ojos de Dios, ningún ser humano será justificado (declarado inocente y hecho justo) por medio del cumplimiento de las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a hacernos conocer completa y concientemente el pecado.
21 Pero ahora, aparte e independientemente de la Ley, se ha manifestado abiertamente la justicia de Dios que es testificada y confirmada por la Ley y los Profetas;
22 la justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no existe ninguna distinción ni diferencia
23 porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 
24 pero son justificados (declarados inocentes y hechos justos) gratuitamente por medio de su gracia (que es el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) provista por medio de la redención cumplida en Jesucristo (el Salvador Ungido) 
25 quien fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por medio de su propia sangre, a través de la fe. 
26 De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia al haber pasado por alto en su paciencia nuestros pecados pasados para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea el justo y el justificador del que tiene fe en Jesús. 

Cuando hablamos de justificación lo hacemos de la obra que Dios hizo en y a través de Cristo para declararnos inocentes y hacernos justos delante de Dios.

Esta justicia no es algo que dependa del hombre sino que es un regalo gratuito de Dios por medio de la obra terminada de Cristo en la cruz.

Romanos 5:15-19 (Biblia Expandida de Fe)
15 Sin embargo, no hay comparación ni proporción alguna entre el pecado de Adán y el don gratuito que Dios nos ha dado. Porque si la falta de un solo hombre (Adán) provocó la muerte de todos los hombres, la gracia de Dios y el don gratuito otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo (el Salvador Ungido), fueron derramados mucho más superabundantemente sobre todos los hombres. 
16 Tampoco se puede comparar este don gratuito con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre (Adán), ya que el juicio de condenación vino por una sola transgresión, mientras que el don de la gracia lleva a la justificación (el ser declarados inocentes y hechos justos) después de muchas transgresiones. 
17 Porque si por la transgresión de un solo hombre (Adán) reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán como reyes en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo (el Salvador Ungido), aquellos que han recibido superabundantemente la gracia y el don gratuito de la justicia (que los declaró inocentes e hizo justos).
18 Por ese motivo, así como la transgresión de un solo hombre (Adán) causó la condenación de todos los hombres, también el acto de justicia de un solo hombre (Jesucristo) producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. 
19 Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre (Adán), los muchos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo (Jesucristo), los muchos se constituirán en justos.

La justificación es un regalo de Dios por el cual Dios imparte su justicia en nosotros y nos hace justos.

No es por nuestros actos, o cumplimientos de la ley, o entrando en un sistema de obras, ni por nuestra obediencia que alcanzamos esta justicia, sino por la obediencia de uno, Jesucristo.

Por eso lo que somos, el hecho de ser justos delante de Dios no depende de nosotros, sino de Dios por medio de Jesucristo.

Esta justicia que Dios nos da es su misma justicia, la cual no depende de lo que hacemos sino de lo que somos.

2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

En Cristo llegamos a ser la justicia de Dios, es decir, llegamos a ser tan justos como Dios lo es.

Así que podemos decir que somos tan justos como Dios.




miércoles, 12 de agosto de 2015

Nuestra Justicia es Superior que la de los Fariseos

Mateo 5:20
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.


Los escribas y fariseos eran 2 grupos religiosos judíos que se caracterizaba el primero por un amplio conocimiento de la lay y el segundo por un vivir estricto de la ley.

Era gente que se consideraba superior por conocer la ley y cumplirla y Jesús le dice a su auditorio en el monte: "Si tú justicia no es superior a la de ellos no podrás entrar en el reino de los cielos."

Estoy seguro que los judíos que escucharon esto pensaron: "¿Y ahora?"

Si el estricto cumplimiento de la ley no alcanzaba, ¿que podían hacer ellos?

Uno de los más grandes fariseos que existieron, Saulo de Tarso, conocido luego como el Apóstol Pablo escribió esto:

Filipenses 3:4-9
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.

Pablo tenía un curriculum vitae impresionable, judío, de la tribu de Benjamin, fariseo de fariseos, en cuanto a la justicia que es por la ley irreprensible, pareciera que todo esto lo hacía candidato para ir al cielo.

Pero él cambió toda esta justicia propia que era por el cumplimiento de la ley por una justicia diferente la cual viene por la fe en Jesucristo.

Vemos que hay dos cases de justicias una que es por la ley y otra que viene por la fe en >Jesucristo.

Jesús había dicho que la justicia superior a la de los escribas y fariseos es la que nos haría entrar al reino de los cielos; y esa es la justicia que tenemos por la fe en Jesucristo.

En la parábola del fariseo y el publicano vemos que la justicia que es por la ley no funciona:

Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. 

El fariseo pensaba que el cumplimiento estricto de las obras de la ley lo justificaría, pero eso no sucedió así, el publicano que fue desnudo ante Dios, sin obras que presentarle fue el que terminó siendo justificado.

El fariseo necesitaba una justicia mayor que la que tenía.

¿Cual es la justicia que nos justifica ante Dios?

Romanos 4:1-5
1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Hay una justicia que viene sencillamente por creerle a Dios, ¿que cosa le creemos a Dios? Sencillamente el Evangelio.

Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Dios le predicó a Abraham de antemano el Evangelio, y Abraham sencillamente le creyó a Dios y fue justificado.

No es cuestión de las obras que hagamos es cuestión de la obra terminada de Cristo.

Recordemos lo que Pablo dijo en 2 Corintios:

2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Jesús fue hecho pecado por nosotros, para que en Él fuesemos hechos la justicia de Dios.

Nuestra justicia es superios a la de los escribas y fariseos porque no se basa en nuestras obras, se basa en la obra de Cristo. 
  

martes, 11 de agosto de 2015

El Padre Amoroso


Lucas 15:11-32
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;
26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano.
28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.
30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.
31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Esta es una parábola muy conocida, que es conocida comúnmente como la parábola del hijo prodigo, pero si vemos mejor la historia veremos que trata del amor del padre.

Todos sabemos la historia de este joven que le pidió su herencia a su padre, y yéndose la desperdició viviendo una vida de desenfreno.

Llego a un punto en su vida que no tenía para comer, trabajando en lo que más aborrecían los judíos, cuidando chanchos. Tal era la pobreza que vivía que tenía que pelearse con los chanchos por la comida.

Estando así el se puso a reflexionar y regresar a la casa de su padre, el sabía que aún los jornaleros que estaban en su casa tenían comida y donde vivir, así que decidió volver.

El decía: "Le diré a mi padre, he pecado contra el cielo y contra tí permíteme ser tan solo como uno de tus jornaleros"

Cuando regresaba el padre lo vio a lo lejos y fue corriendo hacia él, no lo dejó hablar y lo restauró a su posición inicial.

El amor de Dios es así, Él siempre está con los brazos abiertos  esperándonos, no para condenarnos por nuestros pecados sino para reconciliarnos con Él.

2 Corintios 5:17-20
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

A veces estamos mentalizados con las cosas que hicimos en el pasado, y pensamos que Dios no nos perdonará por las cosas que hicimos.

Le he predicado a gente que me decía: "Pero no sabes lo que he hecho, Dios no me puede perdonar."

Pero Dios no es así, Él no toma en cuenta nuestras pecados a fin de reconciliarnos con Él, lo que Dios toma en cuenta es la obra terminada de Cristo.

Romanos 3:21-26
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Dios en su paciencia no toma en cuenta nuestros pecados pasados sino que en Su gracia Él dispuso gratuitamente nuestra salvación por la obra completa de Cristo.

La justificación ya está provista gratuitamente para nosotros, solo debemos recibir por fe la obra que Cristo hizo por nosotros.


viernes, 7 de agosto de 2015

Hijitos míos, no pequéis


1 Juan 2:1-2
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.


Hijitos míos....

En esta parte de la epístola Juan se está dirigiendo a los creyentes.

... estas cosas os escribo para que no pequéis....


Juan acaba de describir los errores de los docetístas gnósticos, los cuales decían que no había pecado y por lo tal vivían una vide licenciosa.





Ellos creían que el espíritu era bueno y la carne (el cuerpo) era malo, de modo que ellos vivían como querían ya que su cuerpo no importaba, lo único valioso para ellos era el conocimiento oculto que adquirían para de ese modo alcanzar la salvación.

Esto que les había escrito en la primera parte tenía el propósito de que a ellos no se le pegara el estilo de vida de los gnósticos y empezaran a vivir una vida pecaminosa.

Sabemos que aunque Dios no castiga el pecado, el pecado lleva en si su propio castigo, es decir, siempre trae consecuencias en nuestras vidas.

Pablo hablando del pecado dice en Romanos:

Romanos 6:1-2
1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

La gracia de Dios es siempre abundante para nosotros pero no debemos aprovechar esta bendición para vivir una vida de pecado.




... y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Tenemos una provisión para el pecado, nuestro abogado Jesucristo, quien derramó su sangre en la cruz por nosotros.

Hebreos 9:11-12
11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Jesús ya obtuvo eterna redención para nosotros al derramar su sangre en esa cruz; así que cada vez que pecamos el presenta su sangre a Dios que nos declara inocentes.

No hay mas sacrificios, no hay más pagos, hemos recibido eterna redención. No como en el Antiguo Pacto en el que la ley prescribía sacrificios continuos por el perdón de pecados. La sangre de Jesucristo perdonó nuestros pecados presentes, pasados y futuros.

Hebreos 10:11-14
11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

La palabra propiciación significa la ofrenda hecho a un dios para aplacar su ira.

Por ejemplo, en las culturas antiguas echaban vivas a personas como ofrendas a los volcanes por erupcionar para aplacar la ira de su dios y evitar que erupcione. 

Jesús fue nuestra propiciación, fue el cordero de Dios muerto en esa cruz por el pecado del hombre para aplacar la justicia divina y tener a Dios propicio.

Romanos 3:24-26
24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

A fin de justificarnos Dios paso por alto nuestros pecados pasados y puso a Jesús como nuestra propiciación.

Colosenses 2:13-14
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

Por medio de la ofrenda de Jesucristo, Dios perdonó todos nuestros pecados, sean presentes, como pasados, como futuros.

No solo los pasados, porque es evidente que cuando Jesús pagó el precio de nuestro pecado en la cruz ninguno de nosotros había nacido, sino que nuestros pecados estaba en el futuro.

Por eso Juan les dice a los creyentes que consideren el andar de estos creyentes gnósticos para no tener un estilo de vida pecaminoso como ello; pero si alguno fue engañado y comenzó a pecar como ellos, el perdón está disponible ya que el precio fue pagado por Jesús en la cruz, y todos sus pecados, no solo los pasados, sino también los presentes y los futuros, ya fueron cancelados en la cruz.

domingo, 2 de agosto de 2015

No eres tú, es lo que Él hizo por ti


Gálatas 3:1-5
1 !Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?
3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?
4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.
5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Algo tan sencillo pero que a veces no nos damos cuenta.

Pablo había estado predicando en Galacia presentando el Evangelio de Jesucristo, es decir, la obra completa de Cristo. Cristo fue presentado como crucificado, muerto, sepultado y resucitado.

Pero llegaron los judaizantes trayendo un evangelio diferente, diciéndoles que si no se circuncidaban y guardaban toda la ley de Moisés no podían ser salvos.

La ley siempre trae algo más, en la historia del joven rico podemos ver esto claramente:

Mateo 19:16-22
16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

El joven rico había cumplido toda la ley, pero Jesús le dijo que le faltaba algo. La ley nunca logra cumplirse totalmente, siempre falta algo más.

La ley nunca puede perfeccionar al hombre solo mostrar su imposibilidad de cumplirla.

El día de hoy el creyente ya no está pensando tanto en la ley de Moisés sino en un sistema de obras por medio del cual poder justificarse a si mismos ante Dios; basando su salvación en las cosas que hacen y no en la simple fe en Jesucristo.

Pablo les da aquí un jalón de orejas: "Escuchen bien, ustedes empezaron bien, comenzaron por la fe en la obra de Jesucristo por ustedes y ahora van a seguir un pograma de obras para justificarse?"

Debemos entender que no es lo que hacemos nosotros lo que nos justifica ante Dios, sino la obra que Él mismo inició a través de Jesucristo.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

No es lo que nosotros hacemos, es lo que Dios hizo a  través de Su gracia por medio de la obra de Cristo Jesús en la cruz, lo único que debemos hacer es creer en esa obra y no depender de ustras propias obras.

No es lo que nosotros hacemos es lo que Dios hizo por nosotros por medio de Cristo.