Mostrando entradas con la etiqueta Fariseos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fariseos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de enero de 2018

Día 79 - 100 Días de Favor (Joseph Prince)

En este devocional, Joseph Prince nos muestra como caminar en la sabiduría de Cristo.


Día 79
La sabiduría de Cristo en acción

Escritura de hoy
Mas sois vosotros de él en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.  Corintios 1:30, KJV

AMADO, CUANDO DEPENDAS DE LA SABIDURÍA DE DIOS PARA TENER ÉXITO HOY, verá que todo lo que hagas prosperará. Simplemente observa cómo nuestro Señor Jesús siempre fluyó en sabiduría divina en Su ministerio terrenal. Por ejemplo, mira lo que sucedió cuando los fariseos le trajeron a la mujer sorprendida en adulterio. Los fariseos vinieron a él y citaron la ley, diciendo: "Maestro, esta mujer fue sorprendida en adulterio, en el acto mismo. Ahora Moisés, en la ley, nos ordenó que tales deberían ser apedreados. ¿Pero qué dices?" (Juan 8: 4-5).

Jesús, que está sentado a la diestra del Padre, es "hecho sabiduría para nosotros".

Ellos pensaron que habían logrado atrapar a Jesús porque si Él les decía que la apedrearan, entonces lo acusarían de no demostrar el perdón y la gracia que Él había estado predicando. Si decía que no deberían apedrearla, entonces los fariseos lo acusarían de violar la ley de Moisés y presentarían una acusación contra él.

Los fariseos probablemente estaban regodeándose con la astuta trampa que habían ideado. Es por eso que enfrentaron a Jesús en el área pública alrededor del templo. Querían avergonzarlo frente a las multitudes que habían venido a escucharlo enseñar. Ahora, observa la sabiduría de Jesús en operación. Él simplemente les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado, que arroje la primera piedra" (Juan 8: 7).

¡Qué majestad! Vinieron a Jesús con la ley de Moisés y Jesús les dio el estándar perfecto de la ley. Sin inmutarse, simplemente desafió a la persona que era perfecta ante la ley para lanzar la primera piedra. Los fariseos que habían venido a atrapar a Jesús comenzaron a alejarse uno por uno, completamente silenciados. Este mismo Jesús, con toda su sabiduría, es hoy nuestro Cristo ascendido, que está sentado a la diestra del Padre, y a quien la Biblia dice que es "¡sabiduría hecha por nosotros!"

De este y otros relatos de Jesús en los Evangelios, vemos cómo en todo lo que hace, nuestro Salvador es completamente encantador. Él nunca llega temprano, nunca llega tarde. Él siempre está en el lugar correcto en el momento correcto. Él siempre está en perfecta paz y no tiene prisa él. Cuando llegó el momento de ser tierno, Él fue infinitamente amable, misericordioso e indulgente; vemos esto por su respuesta a la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:10-11). Cuando llegó el momento de volcar las mesas de los cambistas, lo hizo con pasión. Él nunca fue agotado por los intentos de los fariseos de hacerle tropezar y siempre fluía con la sabiduría divina. Él es de acero y terciopelo, mansedumbre y majestad, perfecta virilidad y deidad. ¡Este es Jesús y tú estás en Él! Comienza a verte a ti mismo en Cristo, que siempre fluye con la sabiduría divina, siempre en control de la situación, y la misma sabiduría que fluye en Él fluirá en ti y a través de ti.

La oración de hoy
Padre, gracias por ponerme en Jesús, que siempre fluye con sabiduría divina. No hay problema que no pueda resolver. Señor Jesús, mientras hago mis diversas actividades hoy, te agradezco que Tú eres mi sabiduría. Gracias por dirigirme y guiarme para decir y hacer lo correcto en el momento correcto. ¡Creo que las cosas que son confusas o difíciles de resolver en lo natural se resolverán rápidamente porque Tú eres mi sabiduría!

Pensamiento de hoy
¡Estoy en Cristo que siempre fluye con la sabiduría divina!

miércoles, 12 de agosto de 2015

Nuestra Justicia es Superior que la de los Fariseos

Mateo 5:20
20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.


Los escribas y fariseos eran 2 grupos religiosos judíos que se caracterizaba el primero por un amplio conocimiento de la lay y el segundo por un vivir estricto de la ley.

Era gente que se consideraba superior por conocer la ley y cumplirla y Jesús le dice a su auditorio en el monte: "Si tú justicia no es superior a la de ellos no podrás entrar en el reino de los cielos."

Estoy seguro que los judíos que escucharon esto pensaron: "¿Y ahora?"

Si el estricto cumplimiento de la ley no alcanzaba, ¿que podían hacer ellos?

Uno de los más grandes fariseos que existieron, Saulo de Tarso, conocido luego como el Apóstol Pablo escribió esto:

Filipenses 3:4-9
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.

Pablo tenía un curriculum vitae impresionable, judío, de la tribu de Benjamin, fariseo de fariseos, en cuanto a la justicia que es por la ley irreprensible, pareciera que todo esto lo hacía candidato para ir al cielo.

Pero él cambió toda esta justicia propia que era por el cumplimiento de la ley por una justicia diferente la cual viene por la fe en Jesucristo.

Vemos que hay dos cases de justicias una que es por la ley y otra que viene por la fe en >Jesucristo.

Jesús había dicho que la justicia superior a la de los escribas y fariseos es la que nos haría entrar al reino de los cielos; y esa es la justicia que tenemos por la fe en Jesucristo.

En la parábola del fariseo y el publicano vemos que la justicia que es por la ley no funciona:

Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. 

El fariseo pensaba que el cumplimiento estricto de las obras de la ley lo justificaría, pero eso no sucedió así, el publicano que fue desnudo ante Dios, sin obras que presentarle fue el que terminó siendo justificado.

El fariseo necesitaba una justicia mayor que la que tenía.

¿Cual es la justicia que nos justifica ante Dios?

Romanos 4:1-5
1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.
3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Hay una justicia que viene sencillamente por creerle a Dios, ¿que cosa le creemos a Dios? Sencillamente el Evangelio.

Abraham le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Gálatas 3:6-9
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Dios le predicó a Abraham de antemano el Evangelio, y Abraham sencillamente le creyó a Dios y fue justificado.

No es cuestión de las obras que hagamos es cuestión de la obra terminada de Cristo.

Recordemos lo que Pablo dijo en 2 Corintios:

2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Jesús fue hecho pecado por nosotros, para que en Él fuesemos hechos la justicia de Dios.

Nuestra justicia es superios a la de los escribas y fariseos porque no se basa en nuestras obras, se basa en la obra de Cristo.