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viernes, 7 de julio de 2017

Día 29 - 100 Días de Favor (Joseph Prince)

En este devocional Joseph Prince nos muestra la importancia de definir correctamente nuestra justicia.


Día 29
La Definición Correcta de la Justicia

Versículo de Hoy
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. 
- Galatas 2:21

¿Qué es lo que el entendimiento correcto de su justicia tiene que ver con esperar que algo bueno suceda con usted hoy? ¡Todo!

Muchos creyentes asocian la justicia a una lista de cosas que deben hacer, y si logran concluir esta lista, se sienten "justos". Contrariamente, cuando fallan en su comportamiento, se sienten "injustos". Pero esa es la definición y la comprensión errónea de la justicia.

Nos volvemos justos por lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.

Volvamos a lo que la Biblia tiene que decir. 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." No somos justos porque actuamos bien. Nos volvemos justos por lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. La "justicia", por lo tanto, no se basa en nuestras buenas acciones. Se basa completamente en la buena acción de Jesús. El cristianismo no tiene que ver con actuar bien para llegar a ser justos. Tiene que ver con creer precisamente en Jesús para llegar a ser justos.

¿Te das cuenta de que hemos sido condicionados a asociar ser bendecidos a actuar correctamente? La mayoría de los sistemas de creencias se basan en un sistema de mérito por el cual se necesitan cumplir ciertos requisitos; dar a los pobres, hacer el bien a otros y cuidar a los menos privilegiados, para alcanzar un determinado estado de justicia. Todo esto parece muy noble, un acto de abnegación y realmente ejerce cierta atracción a nuestra carne, pues le gusta sentir que nuestras buenas obras han conquistado nuestra justicia.

Pero Dios no está mirando tu nobleza, tus sacrificios o tus buenas obras para justificarte. Sólo está interesado en la humildad de Jesús en la cruz.

¡Él mira el perfecto sacrificio de su Hijo en el Calvario para justificarte y hacerte justo! Intentar ser justificado por tus buenas obras e intentar dar lo mejor de ti para guardar los diez mandamientos para llegar a ser justo es negar la cruz de Jesucristo. Y es como decir: "La cruz no basta para justificarme. Necesito depender de mis buenas obras para purificarme y hacerme justo delante de Dios."

El apóstol Pablo dijo: "No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo." Mi amigo, considera con atención lo que Pablo está diciendo aquí. Él está realmente diciendo que si dependes de tus buenas obras, de tus actos y de tu capacidad para guardar perfectamente los diez mandamientos para llegar a ser justo, ¡entonces Jesús murió por nada! Y eso es lo que "en vano" significa; ¡por nada! Por lo tanto, no deseches la gracia de Dios dependiendo de sus buenas obras para hacerte justo y colocar a Dios de tu lado. El sacrificio de Jesús es más que suficiente para justificarte. Y cuando sabes que estás justificado, ¡puedes tener la confianza de que el favor inmerecido de Dios está a tu lado y esperar que las cosas buenas sucedan contigo hoy!

Oración de hoy
Padre, te doy gracias porque el hecho de ser justo no se basa en lo que hice o no hice, sino en lo que Jesús hizo en la cruz. Abandono mis obras para ser justo y simplemente descanso en la obra consumada de Jesús. Ayúdame a estar firme en la revelación de que sólo el sacrificio de Jesús me capacita para tener tu favor inmerecido de mi lado hoy.

Pensamiento de hoy
El hecho de que yo sea justo no se basa en mis buenas acciones. Se basa totalmente en la buena acción de Jesús.


Tomado del libro 100 días de favor de Joseph Prince

Puedes leer aquí las entradas anteriores:

Día 28 - 100 Días de Favor (Joseph Prince)
Día 27 - 100 Días de Favor (Joseph Prince)

sábado, 15 de agosto de 2015

Sin ningún merito


Efesios 2:8-10 (Nueva Traducción Viviente)
8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. 
9 La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. 
10 Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

En la mañana veía el muro de facebook de una amiga y encontré que había puesto Efesios 2:8 en la Nueva Traducción Viviente, hubo una frase que saltó a mis ojos: "Ustedes no tienen ningún mérito en eso" 

Estamos acostumbrados a la meritocracia, a conseguir las cosas por nuestros propios méritos; pero cuando hablamos de la salvación las cosas no son así, no depende de nuestros méritos sino de los méritos de otro.

Este pasaje en la Nueva Traducción Viviente empieza: "Dios los salvó por su gracia cuando creyeron."

La salvación es un regalo de Dios que viene por Su gracia, que es Su amor sin límites y Su favor inmerecido hacia nosotros. No depende nosotros sino de Dios mismo.

Por gracia fuimos salvados cuando creímos, pero ¿cuando creímos qué?


Romanos 8:16-17 (Nueva Traducción Viviente)
16 Sin embargo, no todos aceptan la Buena Noticia, porque el profeta Isaías dijo: «Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?». 
17 Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.

Hay un mensaje que debemos creer para ser salvos, y este es la Buena Noticia acerca de Cristo.

En 2 Corintios 5 podemos ver de que se trata este mensaje:

2 Corintios 5:17-21 (Nueva Traducción Viviente)
17 Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado! 
18 Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a él mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. 
19 Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. 
20 Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!». 
21 Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.

Somos nuevas personas en Cristo, no por lo que hacemos sino como un regalo de Dios. El nuevo nacimiento no proviene de nuestros propios meritos sino de Dios.

En Juan 1:12-13 dice: "Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios."

Hemos nacido de nuevo y sido hechos nuevas personas no debido a nuestra iniciativa, ni nuestros esfuerzos, ni nuestros méritos, sino que ha sido totalmente una obra de Dios.

Las religiones del mundo y la ley misma son un sistema de obras para poder alcanzar la salvación por medio del mérito propio, pero aquí vemos que esto no se logra por lo que haga el hombre sino por obra de Dios.

Como vimos en Efesios 2:9: "La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo." 

¿Como es que Dios nos dio esta salvación?

En 2 Corintios 5:18 dice: "Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a él mismo por medio de Cristo."

El regalo de la salvación vino por los méritos de un hombre, Cristo. Como dice en Romanos 5:18-19: "Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una relación correcta con Dios y vida nueva para todos. Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores. Pero, por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos."

Eramos pecadores debido a la desobediencia de Adán, lo que impedía que fuésemos salvos, pero fue por la obediencia de uno, Jesús, ahora somos justos.

En 2 Corintios 5:19 dice: "Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente."

A fin de poder salvarnos, Dios no toma en cuenta nuestros pecados, pero ¿por qué?

En 2 Corintios 5:21 vemos la respuesta: "Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo."

La Versión Palabra de Dios Para Todos lo pone así: "Aunque Cristo no tenía ningún pecado, Dios lo hizo cargar con los nuestros para que por medio de él fuéramos declarados inocentes ante Dios." 

Y la Versión Reina Valera 1960 de esta manera: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Fueron los méritos de Cristo, no los nuestros los que nos pusieron en relación correcta con Dios y fuésemos declarados inocentes y justos.

Fue su obra terminada la que tiene el mérito; y al solamente creer en Él, sin nada que hagamos es que podemos recibir la vida eterna.


No son nuestros méritos, son los méritos de Cristo.